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El blog de Dirty: Ticino.

Guía de viajes

Día 1. La Coruña - Lugano

viernes 4 de mayo de 2007

Iniciamos el viaje con ciertos imprevistos que nos hicieron en su día modificar todo el planning y casi tirar por la borda todas las expectativas que nos habíamos creado. El motivo inicial de este viaje fue aprovechar la oferta de Ryanair por contratar su tarjeta Visa y que consistia en un billete i/v. Finalmente no resultó tan bonito como pintaba en un principio y los billetes no podían ser utilizados en julio - ni siquiera el de ida que era en junio -, no podíamos sacar un billete para niño sin sacar otro para adulto, desde no hace mucho había que pagar por el equipaje, el niño no tenía derecho a asiento y así un largo etcetera de peros.

Afortunadamente, tras mucho buscar y revisar, me encontré con una oferta de Vueling desde Madrid a Milán, que curiosidades de la vida salía tan barata como los supuestos billetes gratis de Ryanair, porque como os podréis imaginar no estaban exentos del pago de sus tasas correspondientes.

Así que para llegar hasta destino inicialmente nos acercamos en coche hasta Madrid para coger en la T4 el billete a Milán y cuando digo Milán me refiero a Malpensa, no al aeropuerto de Bérgamo que es a donde vuela Ryanair a más de 60 kilómetros al Norte. Ya en el aeropuerto de destino, previa reserva por web, alquilamos un coche y por carretera nos desplazamos hasta Lugano, primera etapa de nuestras vacaciones.

No se si para bien o para mal, el vuelo desde Madrid salía a las 18.55 de Madrid, con lo que la hora de llegada estimada eran las 21.10 horas. Digo esto, porque aunque al tener que hacer un recorrido de cinco horas en coche hasta Madrid no teníamos que madrugar pero se pierde todo el día en el desplazamiento, ya que al hotel con mucha suerte es imposible llegar antes de las once de la noche. Si a eso le unimos el viajar con un crio de dos años la cosa se complica ligeramente y te queda la duda de qué será mejor.

Como habíamos previsto, el trayecto en coche lo realizamos sin problemas, con calma y tiempo suficiente para no pasar apuros en Barajas. El vuelo a Milán salió prácticamente en hora y llegamos a destino puntualmente. Sin embargo, como suele ser habitual en Italia, tuvimos que esperar un buen rato por las maletas y si a eso le añadimos los trámites para alquilar el coche finalmente perdimos más tiempo de lo previsto.

Montados en el coche el trayecto desde el aeropuerto a Lugano es muy sencillo. Siguiendo las indicaciones para abandonar la zona de aparcamiento se coge obligatoriamente la SS336 que nos lleva hasta la A8. Una vez en esta autopista únicamente tenemos que estar atento al desvio que indica para tomar la A9 dirección Como. Se sigue por la A9 hasta la frontera con Suiza, donde por cierto hay que pagar 36 euros por el uso ilimitado de sus autopistas, enlazando con la A2 suiza. Esta vía se dirige hacía Lugano a donde accedemos por la salida Lugano Sur.


Entramos en Lugano exactamente en el límite con la localidad de Paradiso. Tomando la carretera hacía la izquierda y dejando el lago a nuestra derecha siguiendo las indicaciones no tenemos ninguna dificultad para llegar al hotel aproximadamente a las doce de la noche donde no queda más remedio que mencionar la amabilidad del personal del mismo facilitandonos todas las comodidades para poder alojarnos sin problemas.

posted by Dirty-F, viernes, mayo 04, 2007 | link | 0 comments |

Día 2. Lugano: Morcote, Bissone

Instalados tranquilamente y adoptando la filosofía del "slow food" en su más amplio término nos levantamos sin prisas para desayunar en el jardín del hotel.

El establecimiento mantiene la edificación y la estructura clásica de los palazzos renacentistas italianos del mismo modo que adolece de dos defectos. El primero el tamaño de las habitaciones standard, un poco justas en las dimensiones de los baños aunque bastante espaciosas en lo demás; el segundo el aspecto un tanto obsoleto de sus instalaciones, algo demasiado habitual fuera de España. Sin duda, el principal pero fueron las persianas que filtraban la luz y muy temprano ya había demasiada claridad en la habitación. Posteriormente nos enteramos que no era un fallo achacable al hotel sino algo típico de la zona porque lo mismo nos pasó en el resto de los establecimientos. Más información en la web del hotel Carlton Villa Moritz: http://www.carlton-villa-moritz.ch/

No obstante la valoración general es muy positiva. Los 98,95 euros/noche nos parecen un precio competitivo en comparación con lo que nos solemos encontrar por ahí y el edificio del hotel, el entorno y la calidad del servicio son estupendas.

Tras disfrutar del desayuno nos ponemos en camino con la idea de disfrutar de un día tranquilo para conocer Lugano y las localidades más pintorescas que bordean el lago. En un principio, planteamos la posibilidad de visitar Lugano por la mañana y después de comer, coger el coche para desplazarnos hacía Morcote, Bissone o Gandría.

Al llegar a Lugano nos encontramos con el primer problema, recurrente a lo largo de las vacaciones, la dificultad para aparcar. En todo el Ticino prácticamente no hay aparcamientos en superficie y ninguno es gratis así que no nos queda más remedio que dar unas cuentas vueltas en coche para tener una impresión de donde se ubica lo más interesante y aparcar de forma conveniente.

Ya paseando nos dirigimos hacia el paseo que bordea el lago y nos vamos percatando que Lugano es una localidad muy bien cuidada pero de unas dimensiones reducidas a pesar de ser la más grande del Ticino y el tercer centro financiero de Suiza, con lo que la visita no nos ha de llevar demasiado tiempo.

La ciudad se encuentra en una bahía en la orilla del Norte del lago de Lugano, rodeado por varias montañas de vistas panorámicas. El casco antiguo cerrado al tráfico, los numerosos edificios al estilo lombardo, museos exclusivos, las montañas, el lago y un calendario repleto de espectáculos invitan a visitar y disfrutar de la misma. Gracias al clima suave, Lugano ya es en primavera, a la hora en que florece la camelia, un popular destino de viajes.

El centro del pueblo con plazas y arcadas de tipo sureño así como numerosos parques con plantas subtropicales como, por ejemplo, el Parco Civico en la orilla del lago invitan a disfrutar de la vida y no hacer nada. En el paseo ribereño se extiende el jardín Belvedere. Aparte de camelias y magnolias numerosas plantas subtropicales así como obras de arte modernas adornan el parque.

El elevado nivel de varias exposiciones atrae a personas interesadas a la ciudad de arte y arquitectura. En el Museo Cantonale d'Arte se exponen cuadros por ejemplo de Klee, Jawlensky, Renoir y Degas. El Ticino y especialmente Lugano se convirtieron en los últimos 50 años en una importante región arquitectónica. Los representantes más conocidos de la escuela del Ticino son Luigi Snozzi y Mario Botta. La Banca del Gottardo (Viale Franscini) y el Palazzo Ransila (Via Pretorio) de Botta o bien el propio estudio en la Via Ciani son ejemplos excelentes al respecto.

Desde las dos montañas caseras de Lugano, Monte San Salvatore y Monte Brè, se disfruta de una vista panorámica hermosa a la ciudad, al lago de Lugano y al escenario alpino. Del Monte Brè baja un sendero hermoso al pueblo Brè, que conservó su típico encanto de pueblo del Ticino, contando con refinadas obras de arte. Desde San Salvatore una excursión popular lleva al turista por la hermosa Carona hasta el lago de Lugano en Morcote. El viaje de retorno en barco supone un fin digno de tal excursión. Otras excursiones terminan en el pueblo de pescadores Gandria, en el Monte San Giorgio así como el Monte Generoso y el mundo liliputiense de Swissminiatur cerca de Melide.

Los principales puntos de interés turístico se aglutinan en:

Belvedere Park Paseo ribereño con árboles y abundantes flores que comienza el hermoso Parque Cívico. El parque se halla directamente en el camino para dar un paseo, que sigue el contorno del lago hasta Paradiso.

Monte Brè (925 m) Montaña casera de Lugano, teleférico vertical del barrio de Lugano Cassarate. Maravillosa vista panorámica a la ciudad, al lago y las montañas mucho más allá de la frontera del país.

Monte San Salvatore (912m) Desde el pico del «Pan de Azúcar» en Lugano-Paradiso (teleférico vertical) puede bajar por el sendero panorámico hasta Carona y seguir hasta Morcote.

Catedral San Lorenzo Obra fascinante encima del casco antiguo con fachada al estilo lombardo del Renacimiento, en el interior con numerosos frescos y valioso equipamiento barroco.

Iglesia Santa Maria degli Angioli En esta iglesia de monasterio construida en 1500 se encuentran los frescos más bellos del maestro del Renacimiento.

Museo de Hesse en Montagnola Pequeño y muy personal museo del escritor Hesse que vivía y trabajaba durante casi medio siglo en la Suiza meridional.

Personalmente recomiendo iniciar la visita en el Belvedere Park, si es posible en el Parque Cívico, recorrerlo en dirección al centro de la localidad y posteriormente metiéndose por sus callejuelas visitar la Catedral de San Lorenzo y/o la Iglesia de Santa Maria degli Angioli mientras se callejea tranquilamente y se hace alguna parada para disfrutar de un café o una cerveza en las numerosas terrazas de la localidad. A continuación, si se desea, se puede subir al Monte Salvatore o al Monte Bré para disfrutar de las vistas de la zona aunque esta opción es totalmente prescindible si se planea visitar en algún otro momento el Monte Generoso.

Después de realizar un recorrido similar por la mañana y terminar babeando en los escaparates de las relojerías de Vía Nassa hicimos un alto en el camino para comer en una de las pizerrias de la Piazza R. Rezzonico.

A continuación, tras recoger el coche, iniciamos un pequeño tour por el lago visitando localidades como Melide, Morcote, Agno, Ponte Tressa (ya en la frontera con Italia) o Brissone, dejando Gandría para otro momento al quedar algo a desmano del recorrido trazado.

Comentar que salvo Morcote el resto de localidades no resultan lo suficientemente interesantes como para dedicarles una visita, lo realmente gratificante es disfrutar de las panorámicas que se obtienen desde las carreteras que bordean el lago.

Ampliando información recomiendo dejar el coche en una de las plazas de aparcamiento que existen en el margen del lago en Morcote, detenerse un buen rato y pasear por el pueblo. La localidad es totalmente peatonal al estar compuesta por la agrupación de edificaciones que pueblan la ladera de la montaña hasta llegar a la orilla del lago y resulta interesante perderse por sus callejuelas y subir al menos hasta el cementerio en lo alto del pueblo. Desde allí parten numerosas rutas de senderismo que atraviesan las montañas que se extienden a lo largo del lago. Para finalizar la visita nada mejor que sentarse en alguna de las terrazas suspendidas sobre el lago y disfrutar de las vistas mientras uno toma un pequeño descanso.

posted by Dirty-F, viernes, mayo 04, 2007 | link | 0 comments |

Día 3. Lugano: Monte Generoso, Mendrisio

Comenzamos la jornada planificando el desplazamiento para subir hasta el Monte Generoso, desde donde dicen que se obtienen las vistas más espectaculares de la zona. Con esta intención nos montamos en el coche y nos dirigimos por la A2 hasta Mendrisio desde donde tomamos la carretera que nos lleva a Capolago, localidad desde donde parte el tren cremallera que sube hasta Vetta ya en la cumbre de la montaña a 1.704 metros sobre el nivel del mar.

El coste del recorrido, que dura unos 40 minutos, es algo elevado, 24,50 euros/persona ida y vuelta, pero una vez arriba uno se da cuenta que merece la pena. Desde lo alto se divisa el lago de Lugano en su totalidad, al fondo los Alpes pudiendo percibir la majestuosidad del Monte Rosa y desde la otra vertiente el Lago de Como.

Además, para aquellos excursionistas más activos, es posible realizar numerosos recorridos de senderismo, incluso desde el pie de la montaña, y disfrutar de la naturaleza tan bien cuidada en este país. En lo alto, para aquellos despistados que no se hayan avituallado y quieran prolongar la visita, existe un restaurante y zona de descanso, muy útil sobre todo si se ha optado por llegar a pie hasta la cima.

Toda la información sobre transporte, forma de llegar, actividades, etc la tenéis en la página web específica sobre ello. http://www.montegeneroso.ch/

Comentar que nosotros, saliendo con tranquilidad del hotel y contando con la fortuna que casi no tuvimos que esperar al siguiente tren para subir, entre foto y foto nos llevó toda la mañana disfrutar de la experiencia. Una vez aprovechada al 100% y coincidiendo con uno nuevo tren que emprendía el descenso optamos por bajar a comer ya que cerca de la estación habíamos visto un Grotto con una carta interesante.

Desafortunadamente llegamos sobre las 14.30 horas cuando ya habían cerrado la cocina - en Suiza se suele comer bastante temprano - así que sin margen de maniobra decidimos acercarnos a Mendrisio para recuperar fuerzas.

Escarmentados por la experiencia de no haber previsto la hora para comer y como la localidad no tiene mucho que ver nos dirigimos directamente a su foco de interés, que es un centro comercial estilo oulet de las grandes firmas de moda: Foxtown (http://www.foxtown.ch/) El motivo no es otro que asegurarnos el poder comer algo, como así fue, aprovechar alguna de las posibles gangas que publicita su web, también, y tomarnos el resto del día con tranquilidad para visitar posteriormente Mendrisio. Tened en cuenta que salvo los fines de semana y festivos que cierra a las 19.00 horas, el resto de los días lo hace a las 17.00 horas.

Con tiempo más que suficiente todavía nos acercamos al centro histórico de la localidad a dar un pequeño paseo - media hora es más que suficiente - y nos relajamos en una terraza mientras degustamos café y cerveza antes de iniciar el viaje de vuelta. Insisto en la brevedad de la visita porque Mendrisio es una ciudad eminentemente industrial y comercial dominada por el polígono que se encuentra a sus afueras, el centro comercial citado y el casino que está pegado a él. En la zona histórica pervive alguna edificación medieval como la torre del castillo, las edificaciones de la zona peatonal y no mucho más.

Obviando la subida al Monte Lema al encontrarlo recurrente después de la excursión de la mañana y como todavía es temprano decidimos dirigirnos a Gandria, ya que la jornada anterior no nos dió tiempo.

Gandria, sin lugar a dudas, es la localidad más pintoresca del lago de Lugano. Muy similar, en su estructura, a Morcote cuenta con la peculiaridad que ninguna carretera la atraviesa. Para acceder a ella no queda más remedio que dejar el coche aparcado a la entrada de la misma y continuar andando bien por el "sendero de los olivos" que transcurre pegado al lago o paseando por sus estrechas callejuelas llenas de escalinatas.

El trazado laberíntico se convierte en una aventura sobre todo por la noche. De hecho, después de cenar en la terraza sobre el lago de un bonito local, tuvimos nuestros más y nuestros menos para regresar al coche. Basta con decir que nos extraviamos y acabamos en un camino sin salida de noche y al lado mismo del cementerio.

Señalar que como complemento al viaje en coche es interesante hacer un recorrido turístico por el lago en alguna de las embarcaciones que se pueden localizar en Lugano. Una cosa es ver "in situ" las localidades y otra muy distinta disfrutar de sus vistas desde el lago.

posted by Dirty-F, viernes, mayo 04, 2007 | link | 0 comments |

Día 4. Bellinzona: Monte Tamaro

Sin dejar decaer nuestro espíritu aventurero abandonamos el lago de Lugano en dirección a Bellinzona, ciudad patrimonio de la Unesco, punto de referencia para nuestras siguientes jornadas.

De camino - siempre por la A2 - tenemos la posibilidad de subir al Monte Tamaro, uno de los extremos de la ruta que une el sendero con el Monte Lema. En Suiza existe una gran afición a la montaña, a la bicicleta y a los recorridos a pie; esta ruta es, por tanto, una de las más habituales en esta zona ya que permite unir las tres aficiones en una sola.

La travesia entre el Monte Tamaro y el Monte Lema se realiza a una altitud superior a los 1.700 metros y lleva aproximadamente unas 4 horas y media a pie. Una vez se llega al punto de destino es posible regresar, previo pago del billete, en los autocares que realizan esta línea.

Alternativamente, la montaña ofrece innumerables recorridos catalogados desde fáciles a duros para poder amoldarse a las condiciones físicas de los turistas. Una de las cosas que más sorprende de este país es la calidad de la organización de sus actividades turísticas, por ello, si apetece, podéis estar seguro que van a cubrir vuestras expectativas.

Dejando a un lado el tema deportista la zona ofrece una amplia oferta de esparcimiento destacando el parque lúdico instalado en la parada del funicular previa a Alpe Foppa. Antes de las indicaciones para llegar hasta ahí os comento que en verano el último descenso es a las 18.00 horas.


Como os comentaba, para acceder tenemos que dejar la A2 en la salida a Rivera; una vez hemos salido a la carretera está perfectamente indicado el acceso con la ventaja de contar con un extenso aparcamiento en donde dejar el coche. El precio del billete ida y vuelta es de 25 francos suizos por persona. Eso sí, con la posibilidad de combinarlo como uno guste: acceso al Parque Aventura, incluyendo billete de autobus desde el monte Lema, solo ida, etc.

El funicular parte de la estación base hasta unos 1.530 metros de altura en Alpe Foppa, donde se ubica la famosa iglesia del arquitecto suizo Mario Botta. Desde allí se prosigue andando hasta el Monte Tamaro o bien se toma cualquiera de los senderos alternativos allí indicados.

Como no podía ser de otro modo, en Alpe Foppa hay un parque de juegos para niños y restaurante. Todo muy cómodo para viajar en familia y disfrutar todo el día allí mismo. http://www.montetamaro.ch/

Nosotros, como no estábamos muy por la labor de hacer ejercicio en exceso, después de un pequeño recorrido para apreciar las vistas decidimos bajar a la hora de comer y hacerlo ya en Bellinzona, por lo que después de montarnos en el coche recorrimos los pocos kilómetros que nos separaban del siguiente destino.

Cuando planeamos el viaje nos encontramos con el problema de buscar alojamiento en esta localidad porque la oferta hotelera es escasa por no decir nula. Tras evaluar la conveniencia de hospedarnos en la propia población o en las afueras optamos por reservar en el Hotel Internazionale. http://www.hotel-internazionale.ch/ Probablemente por la poca oferta el precio de la habitación resultó elevada, 120,48 euros por habitación/noche aunque con la ventaja de incluir plaza de aparcamiento en el propio hotel.

Tras dejar las maletas gracias a la benevolencia, una vez más, del personal del hotel ya que no nos podían dar habitación hasta las 17.00 horas, bajamos a comer e iniciamos nuestra visita a Bellinzona.

Bellinzona es, probablemente, la ciudad más italiana de Suiza. El «skyline» de la capital del Ticino viene conformado por la impresionante fortaleza integrada por tres de los castillos medievales mejor conservados de Suiza, un patrimonio cultural mundial reconocido por la UNESCO.

Bellinzona (en alemán "Bellenz") se halla en un desfiladero estratégico al acceso a los puertos de montaña alpinos de Gottardo, San Bernardino y Lukmanier. La ciudad es a la vez puerta septentrional a Italia y para el sur la clave a los Alpes. Los rincones y las plazas, los patios, el teatro neoclásico de palcos y las casas antiguas restauradas con gran esmero cuentan a los turistas la historia de una ciudad de cultura lombarda. En sus callejones se hallan numerosas casas patricias e iglesias bellas. Sin embargo, detrás del encanto de esta ciudad medieval se esconde la vida animada de un centro moderno. Numerosos boutiques, tiendas de exquisiteces y cafés invitan a dar un paseo a relajar. Cada sábado se celebra un gran mercado semanal en la Piazza Nosetto.

La fortaleza de Bellinzona se cuenta entre los testimonios más importantes de la arquitectura de fortalezas en la zona alpina, siendo declarada en 2000 patrimonio cultural mundial de la UNESCO. Castelgrande, el castillo más viejo y grande de Bellinzona, ofrece una vista hermosa al casco antiguo y al entorno de la ciudad. Un pequeño museo en el Castelgrande documenta la historia de los castillos y del núcleo histórico de Bellinzona. También en los otros dos castillos se encuentran museos.

Ya los romanos reconocieron la gran importancia estratégica de la ciudad, construyendo aquí en el siglo I el primer castillo fuerte, convertido en la Edad Media en una fortaleza inexpugnable durante largo tiempo. Por su ubicación, Bellinzona fue una y otra vez motivo de disputas entre los duques de Milán y la Confederación Helvética. En 1516, los suizos lograron incluir la ciudad en su confederación.

Bellinzona se halla en un lugar ideal para excursiones a los centros turísticos cercanos de Locarno y Ascona, alcanzándose a través del Monte Ceneri el Ticino meridional con el centro Lugano, los valles secundarios románticos del Ticino o bien, hacia el Norte, la Leventina con el valle Bedrettotal o el soleado valle Bleniotal.

Destacan en la localidad:

Tres castillos La fortaleza medieval con los castillos Castelgrande, Castello di Montebello y Castello di Sasso Corbaro es patrimonio natural mundial de la UNESCO.

Villa dei Cedri Galería de arte de la ciudad con cuadros suizos e italianos de la época del tránsito del sigo XIX al siglo XX así como de arte contemporáneo. Se dedica atención especial a los artistas de la región.

Casco antiguo En el entorno de la Piazza Nosetto, Via del Teatro y Piazza del Governo, el casco antiguo cuenta con abundantes y bellas casas de ciudadanos, puertas de piedra, balcones con balaustradas de forja y antiguas señales de posadas.

Teatro Sociale Edificio inspirada por la Scala de Milán, conforme a la tipología clásica de un teatro al estilo italiano, considerado como el único teatro conservado del siglo XIX en Suiza.

Recomiendo la visita a los tres castillos, en cada uno de ellos se obtiene una perspectiva particular y diferente, pero sobre todo al de Montebello. Posteriormente bajar al casco antiguo y no dejar de pasar por la plaza del mercado junto al edificio del Ayuntamiento.

posted by Dirty-F, viernes, mayo 04, 2007 | link | 0 comments |

Día 5. Bellinzona: Gottardo, Lago Ritom

En la jornada de hoy llegaremos al punto más al norte de nuestro itinerario, justo a la frontera del cantón del Ticino con la Suiza "alemana". Previamente tomamos las precauciones oportunas porque aunque estamos disfrutando de una temperatura veraniega los 2.109 metros de altitud que vamos alcanzar nos garantizan que probablemente encontremos frio.

Una vez más proseguimos por la A2, en dirección a Airolo con la intención de cruzar el impresionante tunel de 17 kilómetros para acceder al otro lado y regresar después de haber ascendido por el famoso paso de San Gottardo pasando por la mítica Trémola y parándonos en el Museo Forte Ospizio, antigua fortificación levantada con el objetivo de defender este paso.

La Tremola no es una carretera normal de un puerto alpino, sino el camino de piedra del mítico paso del Gotardo y merece una visita. Por su parte sur, a 2.100 metros de altitud, serpentea y se cimbrea esta antigua carretera del puerto de montaña en curvas amuralladas que van descendiendo por la ladera. Su suelo empedrado exige la máxima precaución a quienes se atreven a recorrerla: por ejemplo, los motoristas que celebran el puerto alpino más famoso del mundo como una de las mayores diversiones para la conducción, y la prefieren a la conexión norte-sur por autopista, más corta y rápida. Los nostálgicos se dejan mecer por la diligencia histórica desde Andermatt hasta Airolo y disfrutan de la Tremola, el monumento más largo de Suiza, de un modo exótico y clásico.

Una vez descendemos nuevamente hasta Airolo nos dirigimos a Piotta para ascender hasta el Lago Ritom, a 1.800 metros de altitud.

Para ello tomamos el funicular que nos lleva en unos 12 minutos y por 15 euros i/v por persona hasta prácticamente el albergue ubicado en el lago.

Como recomendación señalar que si se viaja con niños es conveniente subir con la silla porque al revés que en otros sitios el trayecto hasta el lago desde que se deja el funicular es muy cómodo y se hace más llevadero con esta "ayuda".

Una vez arriba todavía queda un paseo de aproximadamente media hora para llegar al lago, desde donde parten numerosos senderos que comunican el Lago Ritom con otros de esta zona: Tom, Scuro, etc. Nosotros optamos por circunvalar el lago y adentrarnos ligeramente en estos caminos para apreciar un poco mejor la naturaleza del entorno, siempre teniendo en mente que el último funicular emprende el descenso a las 18.30 horas.

Ya abajo y con la intención de regresar a Bellinzona optamos por la decisión de volver por carretera en lugar de hacerlo por la A2. De este modo podemos ir visitando las localidades del Valle Leventina. A posteriori creo que podríamos habernos ahorrado este trayecto porque salvo por el paisaje que ya habiamos percibido a la ida desde la autopista no hay nada reseñable que ver.

posted by Dirty-F, viernes, mayo 04, 2007 | link | 0 comments |

Día 6. Locarno: Valle Verzasca

Abandonamos Bellinzona a primera hora de la mañana para trasladarnos a Locarno, punto final de nuestras vacaciones en el Ticino. En lugar de dirigirnos directamente al hotel, porque probablemente no nos darían habitación hasta la tarde, nos desviamos hacia el Valle Verzasca.

Debido a la proximidad a Bellinzona ni siquiera hay que tomar la A2. Simplemente proseguimos la carretera que une Bellinzona con Locarno y a la altura de Tenero tomamos el desvio, perfectamente indicado, iniciando la excursión en Gordola, primer punto del Valle y donde la oficina de información turística ejerce de frontera.

A medida que vamos ascendiendo nunca perdemos de vista el río que ha dado lugar a este valle. Sin hacer alto en Vogorno llegamos a Lavertezzo que es la localidad más pintoresca y donde, sin conocer nada de ella, simplemente las vistas nos hacen detener el coche.

Detenerse no es fácil porque la carretera es estrecha y las plazas de aparcamiento son limitadas; por tanto, es recomendable echarse a un lado y esperar que algún coche deje un sitio libre. Por lo demás, el estacionamiento está regulado como en el resto del cantón; hay que sacar el billete por el tiempo que estimemos que vamos a detenernos en la correspondiente máquina y colocarlo en el coche. En alguna localidad pudimos comprobar que hay personal que se encarga de comprobar que todo está correcto y de multar en caso contrario.

En Lavertezzo es interesante cruzar el puente, dar una vuelta por el otro margen del rio, pasear por la pequeña localidad y si apetece darse un baño o incluso detenerse a comer en el merendero que está pegado a la orilla. Sí, como habéis leído bien, el sitio es estupendo para tomarse un respiro y siempre es posible encontrar un punto donde tumbarse con tranquilidad y disfrutar del rio, que está estupendamente explotado habiendo hasta escuela de buceo en el propio pueblo. La erosión ha creado muchas pozas que la gente aprovecha como piscinas naturales.

Tras innumerables fotografías emprendemos de nuevo la excursión hasta llegar al último punto de nuestro recorrido, Sonogno. Aquí termina la carretera y la única opción es seguir andando si se quiere subir más alto. Optamos por parar a comer, con lo que esquivamos el pago del aparcamiento donde hay que dejar el coche antes de entrar en el pueblo aprovechando el del Grotto.

Como decíamos, dejamos gratis el coche en el aparcamiento del Restaurante Alpino y comemos en la terraza. A continuación hacemos un recorrido por el pueblo que no nos lleva demasiado tiempo porque es pequeño. Nos volvemos a montar en el coche y emprendemos el descenso por el mismo camino, esta vez haciendo algún que otro alto para sacar fotografías.

A continuación nos planteamos la conveniencia de ir hacia el hotel o aprovechar, ya que estamos al norte de Locarno, seguir conociendo la zona en coche; optando por lo segundo y de este modo nos dirigimos hacía el Valle Maggia a primera hora de la tarde.

Este valle es muy distinto al anterior; en lugar de ir ascendiendo siguiendo el curso del río transcurre por una llanura sin cambios de altitud. El paísaje no tiene la espectacularidad del Valle Verzasca y en mi opinión es una visita prescindible a no ser que se pretenda llegar hata Basodino para coger el teleférico en San Carlo y subir hasta Robiei y llegar hasta el glaciar formado allí.

Por problemas de tiempo nuestra excursión finalizó en Bignasco sin darnos tiempo de llegar a Robiei, ya que probablemente no lo haríamos antes de las seis de la tarde y no podríamos ni siquiera subir.

Así que en Bignasco dimos media vuelta hacia Locarno donde llegamos a las seis de la tarde, con lo que aún tenemos tiempo para dar una vuelta por la localidad antes de cenar y regresar al hotel.

En el extremo septentrional del Lago Maggiore (Langensee) en el cantón del Ticino, se halla Locarno, en el delta del río Maggia, la ciudad con el clima más suave de Suiza con unas 2300 horas de sol al año. La «dama de camelias» atrae a los visitantes con su encanto sureño, el clima mediterráneo y la vegetación subtropical.

Pasear por los estrechos callejones de la Città Vecchia, del casco antiguo, ver asombrado las flores en los parques y tomar luego un capuchino en la animada Piazza Grande observando la vida agitada es una propuesta más que agradable.

En verano, la gente se reúne por la noche en la Piazza Grande. Especialmente con motivo de conciertos open air o bien durante el conocido festival internacional de cine en agosto, esta plaza atrae a miles de personas. La Piazza Grande, el centro de la ciudad, encerrada por elegantes fachadas de casas, arcadas y cafés callejeros. Locarno está dominado por la famosa iglesia de peregrinación Madonna del Sasso. Este templo fue construido debido a la manifestación de la Madre de Dios a un franciscano en la noche al 15 de agosto (fiesta de la Asunción).

Desde el mirador rocoso de Orselina se disfruta de una vista fantástica a la ciudad, al lago y a las montañas en el trasfondo. Para acceder más arriba, a la montaña casera de Locarno (1670 m), a Cardada-Cimetta, puede tomarse un teleférico diseñado por el famoso arquitecto Mario Botta. En verano, Cardada es un popular lugar de reunión de parapentistas y excursionistas, mientras que en invierno se presta para esquiar e ir en trineo. Son especialmente atractivos el impresionante Castello Visconteo con su torre característica y el museo arqueológico sito en las murallas del castillo. También vale la pena visitar las iglesias antiguas y las residencias de la nobleza en Locarno y sus alrededores. Locarno es punto de partida ideal para numerosas excursiones, tanto en barco en el Lago Maggiore o bien a uno de los valles románticos y bravos de la zona.

Destacan:

Iglesia de peregrinación Madonna del Sasso - templo encima de Locarno con una vista fantástica a la ciudad, al lago y a las montañas.

Montaña casera Cardada-Cimetta El teleférico diseñado por el famoso arquitecto Mario Botta lleva a los visitantes al paraíso de excursiones, esquí y trineos encima de Locarno.

Casco antiguo con Castello Visconteo Pasando por el casco antiguo pintoresco detrás de la Piazza Grande llegamos al castillo medieval con su museo arqueológico.

posted by Dirty-F, viernes, mayo 04, 2007 | link | 0 comments |

Día 7. Locarno: Ascona, Brissago


Aunque nuestra intención era alojarnos en Ascona, después de haber visto un hotel con muy buena pinta, http://www.hotel-riposo.ch/, la coincidencia con el festival de Jazz hizo imposible encontrar una sóla noche por esas fechas. A pesar de todo tuvimos suerte y en Locarno, en la Piazza Grande, por 110,88 euros/noche encontramos un establecimiento muy agradable, Hotel Dell´Angelo, http://www.hotel-dell-angelo.ch/

Alojados en este hotel iniciamos la jornada no demasiado pronto ya que según nuestros planes sólo quedaría por vistar Ascona y Brissago, que además están pegadas a Locarno. En coche, por la carretera que va paralela a la orilla del lago nos dirigimos en primer lugar a Brissago.

Más que la localidad en sí, lo interesante es visitar las islas que están enfrente y donde se puede entrar en un jardín botánico espectacular. Para acceder, en el embarcadero de Brissago salen a lo largo de la jornada embarcaciones que llevan a los pasajeros hasta allí.

Tras dar una vuelta por el paseo marítimo optamos por ir a comer a Ascona y pasar ya allí el resto del día. El antiguo pueblo de pescadores Ascona se halla en una bahía atractiva y soleada en el Lago Maggiore, siendo con su casco antiguo y el paseo ribereño del lago un destino turístico exclusivo y popular con algunos de los hoteles más conocidos de Suiza. El «Lago Maggiore» invita a practicar deportes acuáticos, mientras que los típicos valles cercano permiten emprender excursiones fascinantes. Ascona se halla en la orilla noroeste del Lago Maggiore en un delta grande creado por el río Maggia. Con una altura de sólo 196 metros, Ascona es el lugar más bajo de Suiza.

El viejo centro de Borgo rodea la iglesia San Pietro e Paolo, una basílica de pilares del siglo XVI, cuyo campanile alto es símbolo de Ascona. La extensa red de callejones en la que se hallan negocios de cualquier tipo, desemboca directamente en la Piazza en el paseo del lago, desde el cual disfruta de una vista hermosa al Lago Maggiore: el paseo "Lungolago" de Ascona con sus casas patricias con las arcadas que dan hacia el lago y los cafés soleados se considera como el paseo más elegante del Lago Maggiore, permitiendo incluso pasar un día de invierno con sol al aire libre.

Ascona vivía una época extraordinaria a principios del siglo XX cuando una colonia muy heterogénea de artistas en el Monte Verità encima de Ascona predicaba el retorno a la naturaleza. Entorno a este grupo se desarrolló un campo experimental para formas de vida y arte alternativas que atraía a revolucionarios, anarquistas, filósofos, escritores, vegetarianos, poetas, bailadores y pintores de todo el mundo. El psicoanalítico Karl Gustav Jung, el autor Hermann Hesse, los pintores Alexej Jawlensky y Marianne von Werefkin son algunas de las grandes personalidades que vivían en Ascona. La historia del Monte Verità está documentada en un museo.

Hoy, el centro turístico de Ascona, muy cerca de Locarno, cuenta con un bello campo de golf de 18 hoyos, canchas de tenis, boutiques elegantes para las compras, una playa grande, hoteles de primera categoría y muchos restaurantes excelentes, paseos hermosos en el parque, surf, navegación de vela y otros deportes acuáticos así como viajes en barco en el Lago Maggiore. La naturaleza brava y hermosa de los valles secundarios cercanos del Ticino como el Maggiatal y Centovalli ofrece abundantes posibilidades para excursiones a pie y en bicicletas de montaña.

A destacar:

Casco antiguo de Borgo. Hermoso casco antiguo de Ascona alrededor de la iglesia San Pietro e Paolo, museo de arte con cuadros de artistas que solían vivir algún tiempo aquí (Jawlensky, Werefkin, Klee).

Islas Brissago. Atractivo destino de excursiones con un bonito viaje en barco; aquí florecen más de 1500 variedades de plantas gracias al clima meridional.

Centovalli. Entre Domodossola y Locarno se halla el valle encantador de los "cien valles" con gargantas profundas, cataratas, bosques de castaños y aldeas pintorescas, accesibles gracias a un ferrocarril de vía estrecha. Enlace de tren con trasbordo a Brig en el Valais.

Ronco sopra Ascona. Una de las ubicaciones más codiciadas encima del Lago Maggiore con vista panorámica espectacular al lago y a las montañas; un camino pintoresco con escalera de 800 peldaños hasta la orilla del lago.

Únicamente me queda decir que de todas las localidades visitadas, la que mejor sabor de boca nos ha dejado, sin lugar ha dudas ha sido Ascona. Es una pequeña localidad que todavía cuenta con un casco antiguo perfectamente conservado, un paseo precioso y un ambiente, al menos en esta época del año insuperable. Totalmente recomendable comer, cenar, tomarse un café, una cerveza o lo que sea en cualquiera de las terrazas del paseo.

posted by Dirty-F, viernes, mayo 04, 2007 | link | 0 comments |

Día 8. Locarno - La Coruña

lunes 30 de abril de 2007

Poco hay que contar de este último día. Como habíamos dicho anteriormente, la ventaja de los vuelos que hemos comprado es que los horarios son muy cómodos. El vuelo de vuelta a Madrid sale de Milán a las 14.00 horas, por lo que no tenemos ni siquiera que madrugar. Después de desayunar con tranquilidad emprendemos el trayecto de Locarno a Malpensa. Previamente, la noche anterior, habíamos dejado aparcado el coche al lado mismo del hotel aprovechando que desde las 18.00 horas hasta las 08.00 horas se puede aparcar en la Piazza y los domingos todo el día en cualquier sitio excepto en la zona destinada a poner el mercado. Por comodidad y economía es recomendable el resto de los días dejar el coche aparcado en la calle y meterlo en un garaje antes de acostarse, el que se encuentra detrás del Casino es una opción.

Con miedo de encontrarnos tráfico salimos con tiempo de sobra llegando al aeropuerto bastante pronto. La entrega del coche no nos llevó demasiado tiempo siguiendo las indicaciones recibidas en el momento de alquilarlo.

Tan solo hay que considerar, como en cualquier aeropuerto grande, que llegar con el tiempo justo puede ser bastante arriesgado. Llegar esde el aparcamiento hasta la ventanilla de la compañía aerea nos llevó su tiempo y desde ahí embarcar otro tanto.

Con una hora de retraso aunque agradecidos por la atención del personal del aeropuerto procedimos a embarcar para llegar a Madrid a las 17.00 horas, coger el coche que habíamos dejado en el aparcamiento y finalmente regresar por carretera a La Coruña.

A pesar del retraso antes de las 23.00 horas ya estábamos en casa satisfechos por haber podido hacer este viaje y disfrutarlo al máximo.

PD.- La única mala noticia llegó al cabo de unos días por correo certificado. Un aviso de sanción por circular e 130 km/hora por la M40 en una zona limitada a 100 km/hora. Aún asi, mereció la pena.

posted by Dirty-F, lunes, abril 30, 2007 | link | 1 comments |